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lunes, 15 de febrero de 2016

No voy a olvidarte.

Sabés,
no voy a olvidarte;
¿Y sabés por qué lo sé ?
Porque hicimos una promesa,
vivir una gran vida y vernos antes del final.

Sabés,
no voy a olvidarte.

La vida es muy corta,
pero no tanto como para que no llegue lo que está destinado a llegar.

No puedo olvidarte,
porque vinimos juntos a ésta aventura
y planeamos cómo iba a ser.

Yo no sé cuántas veces intenté vivir,
no me acuerdo cuantas veces lo intenté;
no sé de donde vine,
pero desde siempre quise vivir.

Y no sé cuántas veces intentaste vivir,
no sé cuántas veces llegaste a amar,
cuántos besos quedaron en tu alma,
a cuantas lloraste,
o lo que pasaste;
solamente sé que estás vivo,
que estoy viva
y que voy a verte antes del final.

Mi deseo fue tan fuerte, que estoy viva;
y que pudimos venir del cielo a la tierra juntos,
prometiendo y escribiendo en nuestro destino
la esperanza de volver a vernos.

Pero vivir es distinto.
No quería dejar de verte,
pero no sabíamos que íbamos a amarnos,
no sabía que iba a necesitarte siempre.
No sabía que iba a tener miedo de recuperarte
y te iba a perder.

Vivir es más fuerte de lo que soñamos.
Pero es fuerte también mi sueño de volver a verte,
y es lo que prometimos.

lunes, 13 de abril de 2015

Voy a matarme; no, quiero vivir.

Voy a morir, lo prometo;
pero antes,
voy a vivir hasta el final.

Hasta mi último segundo
voy a vivir,
pensando que quiero vivir más.

Voy a morir
un día,
¿ Por qué esperar, no?
¿ Qué sentido tiene vivir
si estoy así?

Y no hay nada interesante, para mi;
soy una persona muy débil,
con pocas ganas de vivir.

Y al ser aburrido
el día a día,
me lleva a pensar
que ya viví todo lo que debía.

Así que,
en mi última estrofa,
la conclusión es
voy a matarme.

Así que,
prometo vivir hasta el final,
porque yo lo amo.

Porque salí del Paraíso
para venir a sufrir
y a amar.

Y como me encanta esto,
la bipolaridad
del sentir
prometo vivir,
porque mi vida no es mia.
Porque la vida es un pequeñísimo instante
comparado con la eternidad,
prometo vivir.

domingo, 19 de octubre de 2014

Un niño del cielo

Por un hilo rojo que unió a dos corazones,
yo existí.
Eso diría un poeta.
Fue un error,
no era él el otro extremo
el destino que te pertenecía, mamá.

Yo que nunca pude sentir el aire
entrar en mis pulmones,
y que dicen que eso es desesperante
la primera vez,
entiendo porque no pude estar con vos.

Pensá que nunca supe que es el odio,
y tampoco el amor,
ni ninguna otra emoción que solo los vivos sienten.

Que solo pude desarrollar una pequeña conciencia a partir de las cosas que me decías,
el tiempo que me dejaste estar en vos.
Y que a través de tus propias palabras entendí el mundo,
y lo que hacías,
y lo que hiciste.

Y ahora tus historias tienen sentido,
ahora que yo estoy acá,
sé que llorabas,
sé que era eso que siempre decías.

Y sé que seguís llorando mamá,
y sé que siempre me recordás,
y sé que siempre soñás conmigo,
a veces dormida, también;

Sé que éste día es el que más te duele,
del tiempo que existe para ustedes;
Sé cómo te duele no tenerme ahí.
Que siempre te arrepentís de haberme regalado el Cielo, a Dios.
Siempre eso decís.

Pero yo, que no se odiar o enojarme o castigar,
yo te quiero, mamá;
yo te amo.

Yo no puedo darte nada,
desde donde estoy.
Hoy, como siempre todos los años,
te amo.

Si yo amo mucho a mamá, acá,
me dice que vos podés sentirlo
y, así, tu corazón deja de sangrar.

Yo no te odio, mamá;
yo estoy esperándote.
Porque quiero conocerte de verdad.

Y todo lo que yo haga acá,
lo vas a sentir vos.

Quiero que tu corazón sienta mi alegría y mi calma
así podés estar en paz.

Ni siquiera tengo que perdonarte,
porque me regalaste toda la paz y todo el amor, como la infinidad,
de nuestro Padre;

Y una Madre
que te espera conmigo para calmar tu dolor,
y abrazarte
y darte todo el amor que yo siento.

Yo te amo, mamá;
 te amo.

Te amo mucho, mamá.

No quiero que llores más,
no quiero que te castigues más,
ni que pienses que no puedo perdonar,
porque no tengo nada que perdonarte.
Me regalaste al Cielo y a Dios;

Me convertiste en un ángel,
me salvaste del mundo, del dolor;
de la pobreza, del hambre,
de la soledad;
pero te quiero
y me duele esperarte.

Y pienso que te podés olvidar que tenes que venir para mí,
e irte, para siempre, a otro lugar
donde yo no pueda ir nunca.

¡No hagas eso, mamá!
Por favor.
No te olvides que yo te espero.
Que yo te amo.

Feliz día, mamá.
Te amo, desde el Cielo hasta la tierra, y para siempre.

Te amo.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Demonio

Escribo,

</¿Quién escribe?/>

Otra vez, ¡Esa voz!

</Llora más, llora más
que a nadie le importa;
más, más profundo
que nadie ve tu sangre,
las gotas/>

Escribo,

</¿Quién, quién escribe? ¿Quién sos?/>

O al menos, eso intento.
Antes de olvidar

</¿Olvidar?
Eso es bueno.
Olvidemos tu nombre,
olvidá apagar el fuego, también./>

Quien soy,

</¿Quién sos?
¡¿Quién sos?!/>

Y que siempre quise vivir.

</¿Vivir?
¿A quién escuchás,
quién te dice que viva estás?
¡Otra vez estás hablando con él!
¡Te dije que lo olvidaras,
te dije que lo callaras!/>

Otra vez los gritos,
¡Otra vez,
y ya no los soporto!

Y ya no puedo más.
Y ya me olvidé,
¡¿A quién le prometí mi vida?!
¡¿A quién?!

Quien quiera que seas,
¡Ayúdame!
Sálvame.

</Y es que no me importa quien sea ese.
Yo te vi,
y yo te quiero.
Yo te estoy buscando,
yo te estoy matando para mí.
Y nadie va a venir./>

¿Por qué me duele el alma,
por qué del Cielo caen lágrimas?
¿Por qué todo
está ardiendo
en
llamas?

</Ven a mi,
¡Ven a mi!
¡Ven a/>

/Emma,
le juraste a mi Padre vivir/

</¡No lo escuches!
¡No/>

/Emma,
me confiaste tu alma.
Te prometí acompañarte, eternamente.
Me hiciste jurar recordarte quien sos.
Emma,
vine a salvarte.
Porque yo te escuché, y mis hermanos, también;
y mi Madre, y el hijo
y mi Padre así lo quiso./

El fuego me quema.

/Emma/

¿Yo soy

/Emma/

Emma?

/Sí./

</¡Ella es mía!/>

/No temas,
estoy acá;
como siempre y por siempre
a tu lado./

El último Grito.

No quiero morir.

/Emma,
yo soy tu Ángel
y te voy a acompañar,
eternamente.
Sea el Cielo o el Infierno
tu último destino,
a tu lado estaré siempre;

Me escojas a mi,
o al demonio que quiere tu muerte,
contigo voy a estar;

Sino me eliges,
juro sostener tu mano
y caer contigo a la oscuridad.
Como siempre alumbré los últimos rincones de tu corazón,
seré la última luz que verán tus ojos,
y que siempre recordarás;

Aun perdiendo mis alas, y a mi Padre,
contigo voy a estar.
Siempre.

Solo dime,
¿Quieres vivir,
o quieres morir?/

El fuego me está matando,
¡Estoy ardiendo en llamas!
Pero..
Quiero..
Vivir.

/No temas,
yo te protegeré.
Tu Padre te salvará./

Y desperté, y ya no habían gritos, ni voces;
solo te escuchaba nombrarme;
solo escuchaba tu voz,
solo sentía tu amor
y el cielo, que era parte de mi.
Llamándome;
y tus hermosas alas, abrasándome;
y tu divina compañía, salvarme.