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miércoles, 6 de abril de 2016

Renuncio a ser ángel.


Me quedo acá, en la tierra;
quiero ser un mortal y vivir,
y sentir el impacto, cuando toque tierra.

Mi espíritu está cayendo
a la realidad, mi cuerpo.
Espérame,
porque otra vez volveré al cielo.

Ahora quiero descubrir
mi corazón, latiendo
por alguien.
Y si es amor verdadero
no importa el él o ella.

Lo que quiero es simple,
y es más pequeño;
quiero amar de otra forma, de otro modo.

Quiero decir cosas
y equivocarme;
quiero odiar
y decir lo siento;
y aprender a sentir el amor,
y aprender a darlo.

Te amo
como tu creación divina,
quiero amarte como mortal.

Renuncio a ser un ángel,
porque quiero ser tu hija
y amarte como tal.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Necesito decirte una cosa, antes de irme

Necesito decirte una cosa, antes de irme;
porque no pude dejarte.
Tu corazón se rompió en pedazos,
no quería dejarte así.

Todos los que están acá piensan que están vivos,
pero yo los veo
yo sé que están muertos, como yo.
Lo que no sé es porqué yo lo sé.

Yo creo que no sabía primero,
pero tus lágrimas,
y toda la gente llorando en su lugar,
Algo pasó.
Pero si algo pasó, no me llamaste;
además, no me veías,
y eso era algo,
algo que me pasó a mí.

Yo me di cuenta que estaba muerto
cuando no pude abrazarte.

Tu dolor me despertó
y me morí otra vez,
y quise volver a morirme mil veces más
para ver si así se arreglaban las cosas
y yo podía volver a tocarte,
pero seguía igual de muerto.

Quería volver a vivir,
porque no sé hace cuanto tiempo llevaba así
pero me desesperaba no poder hacer nada por vos;
me desesperaba que lo único que estaba a mi alcance era seguir viéndote sufrir por mí.

Acá ninguno sabe que está muerto,
porque nadie despertó cuando a cada uno lo lloraban,
no sé si me explico;
pero cada parte de mi mala suerte que te tocaba el alma
y te hacía llorar,
me hacia darme cuenta de que me fui.

No me alcanzó la vida para subirte al cielo con mi amor,
no me alcanzó para mostrarte que yo te conocí
y te amé
y te quise amar toda la vida,
porque éramos para nosotros dos.

Y quiero decirte una cosa, antes de irme,
porque me tengo que ir;
te amé toda mi vida, desde que te conocí.
Gracias por amarme,
gracias por conocerme y querer quedarte con este viejito,
gracias por amarme, otra vez;
te amé como vos a mí,
y espero haber sido yo quien haya amado más;
espero haber borrado tus penas con mi amor,
espero haber llenado de luz las tristezas de tu corazón,
que si yo pude haber hecho esto, me voy feliz;
y así como yo, sé feliz;
porque si recordamos los dos cada alegría, cada buen momento que pasamos
vamos a vivir.

Dejá de sufrir
porque yo no quiero que tengas esos pensamientos,
eso no es vida
y vos estás viva,
no es como estos que todavía piensan que viven;
si estás viva, tenés que vivir,
lo único que te voy a dejar recordar como quieras
es que te estoy esperando.
Pero tranquila, tomate tu tiempo
que cuando vengas no nos vamos a separar más.

Quiero decirte una cosa antes de irme,
gracias por amarme,
que yo te amé,
y te amo,
desde el Cielo hasta la tierra, y para siempre.

sábado, 16 de mayo de 2015

Supongo que tiene que ser así

Tengo que decirlo,
porque creo que tiene que ser así;
porque creo que es lo más sano para mí.
No es egoísta;
esto siempre es una medida precisa y preestablecida de ante mano,
para salvaguardar la salud mental de la víctima.

No es algo que está escrito,
ni aceptado legalmente,
y más que moralmente
es como una regla de supervivencia,
para mantenerse vivo.

Entonces tengo que decirlo,
porque creo que es así,
ese es el proceder más lógico.

Pero llorarlo
era previo y vital para decirlo,
después.

Y ahora solo me queda hablar.
Pero hablarlo es difícil.

Es lo más difícil,
aunque sea lo lógico.

Y ésta cosa lógica la corrí tres años.

Es difícil decirlo,
porque es difícil para quien se lo voy a decir.

Las madres, se supone,
se quieren preocupar sabiendo cualquier cosa;
digo, el trabajo de una madre es preocuparse de sus hijos, no al revés.

¡ Esto no es un reclamo!

Ciertas historias
no se quieren para nadie,
y ciertas historias las vive alguien, muchos;
y éstas ciertas historias no se quiere que se repitan.

Pero ciertas historias se repiten.

Ciertos horrores
se repiten.

Y por ésto,
porque es una repetición,
es difícil para quien se lo voy a decir.

El trabajo de una madre es éste,
preocuparse;
¿ Pero de verdad están dispuestas a preocuparse,
a escuchar ciertas historias
y luchar otra vez con los demonios que enterraron?

Somos algunas víctimas de éstas ciertas historias
que no podemos decir porque es difícil.

Somos algunas víctimas que tenemos miedo
de qué va a pasar.

Somos algunas víctimas que nos obligamos
a convencernos de no tener miedo.

Pero el miedo existe.
Y las pesadillas también existen.